Hubo un amarillo que podía costarte la vida.
En la China imperial, el amarillo brillante no era una elección estética: era un privilegio legal. Vestirlo sin ser el emperador se consideraba un desafío directo a la autoridad imperial, y se castigaba con severidad. Había incluso un manual que fijaba qué edificio del palacio tenía derecho a qué grado de amarillo.
En Occidente, ese mismo color significa cobardía y precaución. Es difícil encontrar dos lecturas más distantes.
sagrado
El amarillo es el color más usado en el budismo: túnicas (a menudo azafranadas), objetos rituales y estatuas doradas.
precaución, cobardía, atención
En el mundo occidental el amarillo es el color de la señalización y la advertencia: semáforos, avisos, cintas de precaución; y en el terreno simbólico, la asociación con la cobardía. El contraste es total: donde una cultura puso su máxima autoridad, otra puso una señal de «cuidado».